Cuadros eléctricos para unidades de tratamiento de aire (UTA)

  • Características generales

    En esta compleja sociedad moderna, el bienestar y el confort asumen una importancia crucial.  Una correcta humectación, además de reducir el polvo en suspensión en el ambiente, permite respirar bien sin problemas derivados de la sequedad de las vías nasales.  Además, la reducción de la evaporación cutánea resultante de una correcta humectación reduce la sensación de frío y permite, en consecuencia, rebajar la temperatura de los ambientes, ahorrando así en la calefacción y limitando la dispersión de calor entre el ambiente interno y el externo.  Las centrales de tratamiento de aire está compuestas por diferentes secciones, cada una encargada de asumir una determinada función para efectuar los tratamientos del aire más variados.  La modularidad es la característica más evidente de las centrales, porque estos aparatos están diseñados y dimensionados en base a las exigencias específicas a satisfacer.  En el transcurso del año estas máquinas pueden desarrollar distintas funciones de tratamiento:

    • Mezcla, filtración y movimiento entre el aire de recirculación y el aire exterior;
    • Pre y post-calentamiento del aire;
    • Enfriamiento del aire;
    • Humectación y deshumectación del aire.

    Durante el invierno, el aire seco aumenta el nivel de polvo presente en el aire.  Con una correcta humectación, es posible mejorar la calidad del aire interior, por medio de la reducción de la concentración del polvo debida a una menor fragmentación de las fibras además de a una mayor tendencia de las partículas a aglomerarse y, por lo tanto, a ser filtradas de forma más eficaz.  Muy a menudo, los edificios que albergan oficinas incluyen también espacios dedicados a otras actividades.  Esto conlleva una complejidad de diseño y de distribución energética y una exigencia de integración con el fin de optimizar los costes de gestión.  El bienestar de las personas en el lugar de trabajo es fundamental para mejorar las condiciones de productividad.  Pero el confort de las personas no es la única aplicación.
    Un entorno ambiental correcto es esencial con el fin de preservar costosas obras y objetos de arte a lo largo del tiempo.  Si las telas cambiasen constantemente de dimensión, las pinturas, cuyo tamaño permanece por el contrario inalterado, terminarían irremediablemente arruinadas; además las obras de madera y los pergaminos serían destruidos en poco tiempo si la sequedad del ambiente en el que se encuentran comenzase a hacerlos desmoronarse.